El poder y los fuegos artificales

(De La batalla cultural, por telegram.)

Ahí está la agenda marcada. Anoche hablábamos de esto en YouTube en un diálogo con Alejandro Crivisqui y llegábamos a la conclusión de que nada de esto tiene que ver con género ni con sexualidad. Esto es sencillamente una operación de ingeniería social.

Ni a Milei ni a ninguno de sus secuaces les interesan estos asuntos. Milei y los suyos vinieron a hacer, por cuenta y orden del poder fáctico global, un desguace económico en la Argentina. Eso es lo único que les interesa y la única razón por la que ellos existen en la política.

Pero claro, para lograr su cometido ellos necesitan silencio, necesitan que nadie mire con lupa lo que ellos están haciendo. Si se mira con un poco de atención lo que Milei hace, el gobierno de Milei implosiona en menos de 24 horas porque su praxis es profundamente nociva para los intereses colectivos del pueblo argentino.

Entonces, como el silencio absoluto es imposible en la política, hay que desviar la atención haciendo la del tero. ¿Cómo? Muy fácil: lanzando provocaciones sobre cualquier otra cosa para que la “oposición” (que no se opone en la práctica, sino que es funcional) vaya al humo y discuta solo eso, dejando pasar en silencio todo lo otro.

¿Qué es lo que moviliza a la “oposición” progre del momento? Las cuestiones de moral sexual, el feminismo, el homosexualismo, el aborto, etc. Todo es sexo para la “oposición” de hoy y hace ya algún tiempo. Entonces Milei lanza la provocación por ahí sabiendo de antemano que a la “oposición” se le va a chiflar el moño, que los “de enfrente” se van a poner como locos y van a reaccionar.

Y ahí está hecho el truco. Toda la política hoy discute el humo de las opiniones de Milei sobre sexo y orientación sexual mientras el propio Milei, en silencio, va desguazando y convirtiendo el país en una semicolonia de los poderes fácticos talmúdicos.

Los dirigentes de la “oposición” lógicamente no son tontos y entienden la maniobra, saben lo que Milei hace e igualmente optan por ir al humo dejando pasar en silencio la destrucción económica. Y la conclusión es la propia obviedad ululante: los dirigentes de la “oposición” son cómplices del desguace y del saqueo.

Los de abajo no, los de a pie que se prenden estas movidas no entienden el truco y son simplemente peones en el juego. Creen de verdad que están luchando contra Milei con una marcha de homosexuales. Pero no. La política los está usando para lograr un objetivo político, que siempre es económico, cuyo resultado será nefasto para los propios peones.

No hay misterio, todo es muy fácil de comprender si el que observa no se prende en roscas ideológicas ni se vuelve loco ante una provocación. Pero la mayoría cae en la trampa porque no está preparada para comprender la agenda. La mayoría necesita dirigentes que la orienten y hoy esos dirigentes no los hay.

Esos dirigentes están jugando todos para el poder y el pueblo está a la deriva, inerme y absolutamente vulnerable. Un pueblo sin dirigentes no es más que una masa amorfa.

(De La batalla cultural, por telegram.)