Por Jorge Enea Spilimbergo Editorial Amerindia, 1956
PRÓLOGO Este folleto fue escrito en la primavera de 1956 y concluido, tras algunas interrupciones, a principio de noviembre. Dificultades de diversa naturaleza retrasaron su impresión hasta este momento. Su relectura nos ha convencido de que faltan desarrollar algunos temas de importancia, pero ya es tarde para la empresa. Va, pues, como quedó entonces, salvo agregados secundarios, reajustes y algunas notas. Reservamos para un próximo trabajo el análisis histórico de la Iglesia en relación con los movimientos nacionales. Todo lo que a la Iglesia se refiere es objeto de intrincadas confusiones, que la jerarquía pontificia crea y explota para confundir el aspecto “espiritual” de la religión con su aspecto político concreto, o -dicho más claramente- con los objetivos y tácticas empleados por el papado romano, con fines exclusivamente terrenales, bien que se los enmascare bajo fórmulas de santidad. Aquí hemos esbozado la crítica de tales fórmulas en lo que respecta a la divinización de la propiedad privada, eje del sistema capitalista. Histórica- mente y en nuestro país, hay una tendencia católica que anhela vincularse a las masas y asumir su defensa. No nos referimos por ahora a los engatusadores: hablamos de la gente sincera. Nuestro propósito es demostrar cómo la Iglesia contradice tales anhelos al basar su doctrina social en la defensa del privilegio capitalista. El asunto está teóricamente demostrado desde hace mucho, y nos hemos limitado a una divulgación somera. Tanto o más importante es otro aspecto de la cuestión, que dejamos para ulterior desarrollo: La Argentina pertenece al área colonial del planeta, no por que carezca de soberanía política, sino por su dependencia económica frente a Estados Unidos y Gran Bretaña.(sigue)