Fisiológicamente el macho (en toda la clase mammalia –mamíferos–) es una hembra modificada. Todos empezamos a gestarnos como hembras. Hace falta el aporte del cromosoma Y para devenir en macho. Sin éste el curso natural del desarrollo del embrión convierte las gónadas en ovarios. Los conductos de Müller se tornan en genitales femeninos a medida que las estructuras genitales proto-masculinas se marchitan. Sin embargo, si un cromosoma Y está presente y otras condiciones son normales, la producción de testosterona por el embrión dará lugar a la formación de los llamados conductos de Wolff, que pasarán a formar genitales masculinos.
Sin la intervención del cromosoma Y el curso natural de la gestación da como resultado una hembra.
Dicho de otro modo: el macho es el resultado de una interferencia.
O, para ser más gráficos y claros, el macho desciende de la hembra.
Tal vez por eso que contradice una milenaria creencia muchos varones evolutivamente inmaduros aniden el rencor que deriva en ansia de dominación, agresión y menosprecio hacia las féminas.
Aunque yo creo que se trata de la antítesis de la pelotuda teoría de la “envidia del pene”. Yo creo que todas las manifestaciones de denigro hacia la mujer derivan de una profunda envidia masculina por la capacidad de ellas para la máxima expresión de creación: la gestación de vida.
Hoy es 8 de marzo, día internacional de la mujer, y no es un día de festejo, es un día de recordación, principalmente por dos motivos:
Uno de ellos, fue el movimiento de protesta por la falta de alimentos iniciado por las mujeres rusas el 8 de marzo de 1917 que desembocaría en el proceso revolucionario de octubre de ese año.
El otro acontecimiento fue el incendio intencional en Nueva York de la fábrica textil Cotton el 8 de marzo de 1908, en el que resultaron calcinadas 146 obreras que habían ocupado las instalaciones en protesta por los bajos salarios y las inhumanas condiciones en que desempeñaban su labor.
Hacia la mujer mi admiración, mi respeto, mi cariño y mi compañía en todos sus reclamos de equiparación de derechos y cese de hostigamientos.