¿Representación?

Cada vez resulta más evidente el fracaso del sistema representativo.

Y más evidente el ansia de la gente en la participación, muchas veces evidenciada, paradojalmente, en la negación al involucramiento. Se niega a participar en la vida política por lo que ve de sucio (y que una gran parte realmente tiene) en los manejos de los destinos de un país.

Si embargo sí participa de la protesta (tenga el signo que tenga), en el tumulto, ya sea en una hinchada de fútbol, en un pogo rockero. La gente siempre está dispuesta a gritar que la vida le rompe las pelotas.

El pueblo quiere participar en algo, sentirse realmente parte de algo, pero no en los ámbitos participativos de acción inocua que siempre que nos muestran, en algo que sientan en el cuerpo, que vean crecer ante sus ojos, no largas peroratas sobre un posible futuro.