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    <title>OrquideAlucinadA</title>
    <tagline>Letras inútiles, confusas, desorientadas, puercas, escandalosas... necesarias</tagline>
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        <title>El pingüino</title>
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            <name>Anonymous</name>
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        <summary>El pingüino


Cada tanto tengo sueños que puedo y valen la pena recordar.

PREÁMBULO

Nunca entendí cómo Mar del Plata se convirtió en un centro turístico veraniego, con sus playas de mierda, su agua siempre fría, la gusanera de gente (dicho no en sentido ideológico sino estético), la arena siempre monopolizada prepotentemente por los puestos, y demás condimentos que me predispusieron siempre para</summary>
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        <title>La primera palabra</title>
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            <name>Anonymous</name>
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        <summary>La primera palabra

—Manuel — dijo, con una voz pequeñita y apagada, mirando a un costado, como con timidez, como con picardía, como en secreto.
—¿Quién es? — pregunté yo, entre sorprendido y alegre, mientras se lo señalaba. Nunca había hablado, tal vez por la edad, tal vez por temor a llamar la atención, tal vez porque recién ahora entendía los mecanismos que articulaban sus pensamientos con su boca y su garganta.
Manuel estaba como a doscientos metros, en el lote de cebada, viniendo hacia noso…</summary>
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        <title>Paréntesis</title>
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            <name>Anonymous</name>
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        <summary>Paréntesis


Los contornos de la ciudad se estremecieron sordamente con un movimiento de animal subterráneo. El crepúsculo sobredibujaba un eco rojizo en el círculo lejano del horizonte, pero nadie lo vió (la barrera de hormigón, eterna, inquebrantable).</summary>
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        <title>Ya vuelvo</title>
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            <name>Anonymous</name>
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        <summary>Ya vuelvo

Ella salió de la cama despidiéndose con una caricia en mi frente.
- Voy al baño.
La miré alejarse. Sonriendo internamente ví cómo se deslizaban las sábanas por su cuerpo al salir del lecho. “Caricias” pensé, “Cuando vuelva le pediré que cierre la puerta para que los demás piensen que seguimos durmiendo y no molesten</summary>
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