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    <title>OrquideAlucinadA</title>
    <tagline>Letras inútiles, confusas, desorientadas, puercas, escandalosas... necesarias</tagline>
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        <title>El pingüino</title>
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            <name>Anonymous</name>
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        <summary>El pingüino


Cada tanto tengo sueños que puedo y valen la pena recordar.

PREÁMBULO

Nunca entendí cómo Mar del Plata se convirtió en un centro turístico veraniego, con sus playas de mierda, su agua siempre fría, la gusanera de gente (dicho no en sentido ideológico sino estético), la arena siempre monopolizada prepotentemente por los puestos, y demás condimentos que me predispusieron siempre para</summary>
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        <title>Adagio</title>
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            <name>Anonymous</name>
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        <summary>Adagio

Sus alas eran dos abanicos cargados de flores espumosas batiéndose lentamente casi a ras del agua. El esporádico roce de sus patas con las ondas plateadas arrancaba explosiones diminutas de perlas fugaces.



Su vuelo se hacía especialmente lento cuando su silueta atravesaba los dorados reflejos de la superficie; entonces el tiempo detenía su marcha, se podría decir que intencionalmente, como si quisiera guardar esa imagen para siempre en la imposible memoria del agua.</summary>
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        <title>Adrianita</title>
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        <summary>Adrianita

A los seis años uno apenas comenza a salir del estado larval (aunque algunos no lo consiguen en toda su vida) y yo era una larva algo temerosa ante los extraños, bastante solitaria, pero lo suficientemente curiosa como para ser optimista con respecto a mi vida social. Claro, no para un ¡waaaaaaa! ni nada cercano, pero sí para lograr ser discretamente sociable.</summary>
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        <title>Voces de la piedra ancestral</title>
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            <name>Anonymous</name>
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        <summary>Voces de la piedra ancestral


Cierta vez, en un paraje cuyo nombre no recuerdo y cuya ubicación se pierde en el laberinto de los tantos caminos recorridos, en unas montañas húmedas y tapizadas por una frondosa vegetación, coronadas (engoladas, a mejor decir) por unos festones nubosos y con una llovizna constante esmaltando piedras, hojas y troncos, me topé con una pared de roca viva cortada a pico en una de las laderas que nunca recibía la luz del sol.</summary>
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