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    <title>OrquideAlucinadA</title>
    <tagline>Letras inútiles, confusas, desorientadas, puercas, escandalosas... necesarias</tagline>
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        <title>Voces de la piedra ancestral</title>
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            <name>Anonymous</name>
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        <summary>Voces de la piedra ancestral


Cierta vez, en un paraje cuyo nombre no recuerdo y cuya ubicación se pierde en el laberinto de los tantos caminos recorridos, en unas montañas húmedas y tapizadas por una frondosa vegetación, coronadas (engoladas, a mejor decir) por unos festones nubosos y con una llovizna constante esmaltando piedras, hojas y troncos, me topé con una pared de roca viva cortada a pico en una de las laderas que nunca recibía la luz del sol.</summary>
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        <title>El cangrejal de Fabio</title>
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            <name>Anonymous</name>
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        <summary>El cangrejal de Fabio

(de conversas con el amigo Fabio Morasso, que se fue queriendo)

La vida nos arroja al azar a un mundo muchas veces hostil. Algunos caen y brotan en ambientes favorables, otros caemos desnudos e inermes en un cangrejal (pobres cangrejos), del que no sabemos nada ni queremos saber, un mundo que nos es completamente ajeno porque nuestro mundo interior nos dice que pertenecemos a otro totalmente distinto.</summary>
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        <title>La primera palabra</title>
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            <name>Anonymous</name>
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        <summary>La primera palabra

—Manuel — dijo, con una voz pequeñita y apagada, mirando a un costado, como con timidez, como con picardía, como en secreto.
—¿Quién es? — pregunté yo, entre sorprendido y alegre, mientras se lo señalaba. Nunca había hablado, tal vez por la edad, tal vez por temor a llamar la atención, tal vez porque recién ahora entendía los mecanismos que articulaban sus pensamientos con su boca y su garganta.
Manuel estaba como a doscientos metros, en el lote de cebada, viniendo hacia noso…</summary>
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        <title>Nocturno en la fronda</title>
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            <name>Anonymous</name>
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        <summary>Nocturno en la fronda

Cuando la noche cernió su fosforescencia sobre la piel brillante del río, sobre el murmullo de las hojas, dibujando - sombras en las sombras - las siluetas soñadoras de las plantas, y el silencio comenzó su eterno cuento poblado de remolinos, de ramificaciones secretas, de miradas presentidas, mi alma estuvo ya dispuesta, receptiva, y comenzó a beber, de a poco, el cálido misterio de su encanto.</summary>
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        <title>Progeria</title>
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            <name>Anonymous</name>
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        <summary>Progeria


“Hay que estar siempre ebrio. Todo consiste en eso; es la única cuestión. Para no sentir el peso horrible del Tiempo, que os rompe los hombros y os inclina hacia el suelo, tenéis que embriagaros sin tregua. Pero, ¿de qué? De vino, de poesía o de virtud, como queráis. Pero embriagaos. Y si alguna vez, en las gradas de un palacio, sobre la verde hierba de un foso, en la triste soledad de vuestro cuarto, os despertáis, disminuida ya o disipada la embriaguez, preguntad al viento, a las ol…</summary>
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