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    <title>OrquideAlucinadA</title>
    <tagline>Letras inútiles, confusas, desorientadas, puercas, escandalosas... necesarias</tagline>
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        <title>Coto</title>
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            <name>Anonymous</name>
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        <summary>Coto


...porque una noche abrí la puerta de ese jardín de estatuas y la luna iluminaba con la nostalgia del olvido la melancolía de su muerte afelpada de musgos. Allí, lenta y constante, aún gotea la canilla oxidada de mi alma; y por los intersticios de las piedras, brillantes como lágrimas, corro mi sangre transparente y alcalina alimentando tréboles huérfanos y juncos desnutridos</summary>
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        <title>Daimon</title>
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            <name>Anonymous</name>
        </author>
        <summary>Daimon


Conozco la sonrisa oculta del demonio, he jugado sus juegos, he jugado a ser él.

Comí como un viejo amigo de su plato de serpientes. Descubro sus secretos, analizo sus trampas, lo acompaño en sus sombrías travesías de horror. 



Mastico sus cadáveres, bebo la hiel de sus festines, revuelvo las tripas de sus víctimas, aspiro los vapores pantanosos de su aliento.</summary>
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        <title>Donde hay una necesidad hay un derecho</title>
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            <name>Anonymous</name>
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        <summary>Donde hay una necesidad hay un derecho


A raíz de un brevísimo posteo de un amigo se disparó un interesante debate sobre el valor o disvalor de algunas expresiones culturales. En este caso se trataba específicamente de la música, pero vale para todas las ramas del arte.</summary>
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        <title>El cangrejal de Fabio</title>
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            <name>Anonymous</name>
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        <summary>El cangrejal de Fabio

(de conversas con el amigo Fabio Morasso, que se fue queriendo)

La vida nos arroja al azar a un mundo muchas veces hostil. Algunos caen y brotan en ambientes favorables, otros caemos desnudos e inermes en un cangrejal (pobres cangrejos), del que no sabemos nada ni queremos saber, un mundo que nos es completamente ajeno porque nuestro mundo interior nos dice que pertenecemos a otro totalmente distinto.</summary>
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        <title>El pingüino</title>
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            <name>Anonymous</name>
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        <summary>El pingüino


Cada tanto tengo sueños que puedo y valen la pena recordar.

PREÁMBULO

Nunca entendí cómo Mar del Plata se convirtió en un centro turístico veraniego, con sus playas de mierda, su agua siempre fría, la gusanera de gente (dicho no en sentido ideológico sino estético), la arena siempre monopolizada prepotentemente por los puestos, y demás condimentos que me predispusieron siempre para</summary>
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        <title>La giganta furtiva</title>
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            <name>Anonymous</name>
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        <summary>La giganta furtiva

 (micro cuento) 

Cuando la giganta pasó corriendo a mi lado como una chiquilla con su molinete, los temblores que provocaban sus pisadas casi me tumban de la reposera donde disfrutaba del espléndido sol.



Era enooooorme como un árbol enorme y llevaba de una larga correa a su pequeño perrito, chiquito como un hamster.</summary>
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        <title>Paréntesis</title>
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            <name>Anonymous</name>
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        <summary>Paréntesis


Los contornos de la ciudad se estremecieron sordamente con un movimiento de animal subterráneo. El crepúsculo sobredibujaba un eco rojizo en el círculo lejano del horizonte, pero nadie lo vió (la barrera de hormigón, eterna, inquebrantable).</summary>
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        <title>Voces de la piedra ancestral</title>
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        <author>
            <name>Anonymous</name>
        </author>
        <summary>Voces de la piedra ancestral


Cierta vez, en un paraje cuyo nombre no recuerdo y cuya ubicación se pierde en el laberinto de los tantos caminos recorridos, en unas montañas húmedas y tapizadas por una frondosa vegetación, coronadas (engoladas, a mejor decir) por unos festones nubosos y con una llovizna constante esmaltando piedras, hojas y troncos, me topé con una pared de roca viva cortada a pico en una de las laderas que nunca recibía la luz del sol.</summary>
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