Fue esa la noche
Era esa noche
con caricias de cortinas
mano sobre mano en la penumbra del balcón
después de desangrarnos tiernamente
en la arena del amor.
Era esa noche
en que los jazmines elevaban
su plegaria dulzona hacia la luna
que nos plateaba en silencio
con su mirada de ansiedad lobuna.
