Contumacia
Empuja, siempre empuja,
mete las uñas y la frente,
hincha el cuello, patalea,
se estruja y se retuerce,
busca la más mínima hendidura
por donde colarse y extenderse
más tenaz que el parásito más fiero.
Aparece en los desiertos más hostiles
y en las noches más oscuras
impone su lucero.
