mis pruebas

(bolsillo/mis pruebas)

Ejemplo de Tabbox

Poesía

Contumacia

Empuja, siempre empuja,
mete las uñas y la frente,
hincha el cuello, patalea,
se estruja y se retuerce,
busca la más mínima hendidura
por donde colarse y extenderse
más tenaz que el parásito más fiero.

Aparece en los desiertos más hostiles
y en las noches más oscuras
impone su lucero.

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Prosa

Nocturno en la fronda

Cuando la noche cernió su fosforescencia sobre la piel brillante del río, sobre el murmullo de las hojas, dibujando - sombras en las sombras - las siluetas soñadoras de las plantas, y el silencio comenzó su eterno cuento poblado de remolinos, de ramificaciones secretas, de miradas presentidas, mi alma estuvo ya dispuesta, receptiva, y comenzó a beber, de a poco, el cálido misterio de su encanto.

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Humor

Animaladas V


Acá vengo a presentarme
con mi trajecito e'gala.
No es lechuga, acelga o chala
ni uniforme de gendarme
lo qu'encima vine a echarme,
ej'azí verde mi cuero,
(aunque le parezca fiero)
también verde es mi vihuela
y, aunque tenga poca escuela,
soy lagarto guitarrero.

DHB

Nubes a cuerda

Expectatio

Entre las verticales del cristal
flotando silenciosa
la esfera de hematite
soltaba sus ásperos pedruscos
prismas de sal
se amontonaban
en el asfalto

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Ocaso aplacó tus vapores agresivos
y una brisa a contramano
no alcanza a rizar tu epidermis aceitosa
cuyas lácteas lunecencias
ondulan, como boas ancestrales,
hacia un remoto origen de yemas optimistas.

Cinta de luto, aún más anochecida,
con una hebilla de plata que trae del recuerdo
orillas frescas y juncos estremecidos.

¡Pobrecito animal manso y apaleado!
En tu agónico reptar de pluviales movimientos
aún persiste la memoria del vergel y los jazmines.
Esta noche olvidás la ofensa suburbana
y brillás,
generosa guirnalda que se tiende

desde mi desazón al ojo ebúrneo
que nos mira discurrir conjuntamente
en un intento terco y obcecado
de mantener el cauce y la mirada.

Desde el puente,
tus reflejos de ameba iridiscente
estallan calmos, me dilatan, me contraen,
en un musical silencio de latidos apagados.

¡Contagiame la gracia
que, aún en los estertores subcutáneos de tu muerte,
le gritás a las ruinas fabriles de tu vera,
que, atónitas,
en su limbo lunar de grúas oxidadas,
no entienden (pobreza mineral)
que en tu lecho de barros venenosos
subyace el germen resistivo de tu vida!