Letras inútiles, confusas, desorientadas, puercas, escandalosas... necesarias

OrquideAlucinadA

mis pruebas

(bolsillo/mis pruebas)

Ejemplo de Tabbox

Poesía

Mi sapo


Brilla el sapo su elástica epidermis
y el globular misterio de su mirada acuosa
encierra en mellizas escafandras
los navegables secretos de su vida.

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Prosa

Extensa disquisición

Extensa disquisición que tratará de explicar -desarrollando punto por punto, analizando cada arista de la materia que nos ocupa con distintos filtros para poder apreciar diferentes perspectivas- por qué no soy poeta.

  1. Capítulo I
    1. Título I

Porque la realidad siempre es más sublime, más terrible y más anodina que lo que culaquier pluma pueda garabatear.

Fin del documento.

DHB

Humor

De cuantías, consciencia y ¡ma, si...!

Si para sujetar lo conseguido
habré de abarcar más lo abarcado,
si para conservar lo que he ganado
debiera aflojar lo que he ceñido,

si para no perder lo que, de aumento,
acumula mi cuerpo agradecido
cual vasija de caro contenido
rebosante de cálido elemento

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Nubes a cuerda

Rousseau


Un disparo
perfora la cartulina azul
y con brutal descompresión
la oscuridad se escapa

De pie a su lado
respirando en el cuello mentiroso
la fiera acecha el sueño
del Aduanero que sueña
que sueña que sueña
que un día visitó la selva

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Ocaso aplacó tus vapores agresivos
y una brisa a contramano
no alcanza a rizar tu epidermis aceitosa
cuyas lácteas lunecencias
ondulan, como boas ancestrales,
hacia un remoto origen de yemas optimistas.

Cinta de luto, aún más anochecida,
con una hebilla de plata que trae del recuerdo
orillas frescas y juncos estremecidos.

¡Pobrecito animal manso y apaleado!
En tu agónico reptar de pluviales movimientos
aún persiste la memoria del vergel y los jazmines.
Esta noche olvidás la ofensa suburbana
y brillás,
generosa guirnalda que se tiende

desde mi desazón al ojo ebúrneo
que nos mira discurrir conjuntamente
en un intento terco y obcecado
de mantener el cauce y la mirada.

Desde el puente,
tus reflejos de ameba iridiscente
estallan calmos, me dilatan, me contraen,
en un musical silencio de latidos apagados.

¡Contagiame la gracia
que, aún en los estertores subcutáneos de tu muerte,
le gritás a las ruinas fabriles de tu vera,
que, atónitas,
en su limbo lunar de grúas oxidadas,
no entienden (pobreza mineral)
que en tu lecho de barros venenosos
subyace el germen resistivo de tu vida!