Secciones
Por el corredor de las verdes azucenas
camino hacia la catedral de los ligustros
los juncos y las enredaderas
donde las hojas disparan los destellos
que hipnotizan el alma
la marean
y el perfume
y el color del follaje y de las flores
y el olor de la savia
y el vapor
y las miasmas de vivas podredumbres
en seductoras ondas trepan por mi cuerpo.
En el salvaje recinto de tenues resplandores
donde el duende del rocío esparce sus perlas
y un murmullo verde cuenta historias de asombro
gozoso me recuesto en la vaporosa alfombra
y siento la caricia del musgo y los helechos
contemplo los adornos de líquenes y hongos
las cortinas de hojas para el recojimiento
mis entrañas sienten el fluir de la vida
en suaves vibraciones
y veo las bacterias que en libre movimiento
transforman las sustancias
licuan los sedimentos
escucho la corriente del alimento líquido
por la carne leñosa subir y reventar
en brotes de potente verdor y exhuberantes formas
oigo el secreto trabajo de hormigas y termitas
el hilar de la araña
el suave respirar de los gorriones
y lentamente un aliento poderoso
penetra por mis poros
me invade
me revuelve
y degusto y huelo
y toco
escucho
veo
ese todo eterno
pacífico
verdadero.
— DHB
~~LINKBACK~~
Letras inútiles, confusas, desorientadas, puercas, escandalosas… necesarias para quien las profiriera