Letras inútiles, confusas, desorientadas, puercas, escandalosas... necesarias

OrquideAlucinadA

mis pruebas

(bolsillo/mis pruebas)

Ejemplo de Tabbox

Poesía

Re-conocerse

Despojarnos de todo, poco a poco,
dejar de a una estas incómodas ropas
que fuimos adquiriendo.
Recobrar la piel y sus simplezas.

Nuestra piel:
tan bella,
tan sencilla.
Más clara o más oscura,
más lisa o más ajada
esa piel tan nuestra.

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Prosa

Extensa disquisición

Extensa disquisición que tratará de explicar -desarrollando punto por punto, analizando cada arista de la materia que nos ocupa con distintos filtros para poder apreciar diferentes perspectivas- por qué no soy poeta.

  1. Capítulo I
    1. Título I

Porque la realidad siempre es más sublime, más terrible y más anodina que lo que culaquier pluma pueda garabatear.

Fin del documento.

DHB

Humor

Y bue...

Si de escribir se trata, no me niego
a estar con el trasero, quietamente,
anclado en mi butaca, indiferente
a toda circunstancia ajena al juego
de hallar una metáfora decente,
o la chispa inicial que ponga fuego
a la lumbrera interna con que luego
ilumino el vacío de mi mente.

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Nubes a cuerda

Iris

El aro de fuego
gira lentamente
en la espesa brea

reflejos rojizos
brillan humedades
de muros oscuros

desde los rincones
la fosforescencia
de unos ojos verdes
duplican el aro
que rueda en la noche
sin tic-tacs
ni puertas.

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Ocaso aplacó tus vapores agresivos
y una brisa a contramano
no alcanza a rizar tu epidermis aceitosa
cuyas lácteas lunecencias
ondulan, como boas ancestrales,
hacia un remoto origen de yemas optimistas.

Cinta de luto, aún más anochecida,
con una hebilla de plata que trae del recuerdo
orillas frescas y juncos estremecidos.

¡Pobrecito animal manso y apaleado!
En tu agónico reptar de pluviales movimientos
aún persiste la memoria del vergel y los jazmines.
Esta noche olvidás la ofensa suburbana
y brillás,
generosa guirnalda que se tiende

desde mi desazón al ojo ebúrneo
que nos mira discurrir conjuntamente
en un intento terco y obcecado
de mantener el cauce y la mirada.

Desde el puente,
tus reflejos de ameba iridiscente
estallan calmos, me dilatan, me contraen,
en un musical silencio de latidos apagados.

¡Contagiame la gracia
que, aún en los estertores subcutáneos de tu muerte,
le gritás a las ruinas fabriles de tu vera,
que, atónitas,
en su limbo lunar de grúas oxidadas,
no entienden (pobreza mineral)
que en tu lecho de barros venenosos
subyace el germen resistivo de tu vida!