Letras inútiles, confusas, desorientadas, puercas, escandalosas... necesarias

OrquideAlucinadA

mis pruebas

(bolsillo/mis pruebas)

Ejemplo de Tabbox

Poesía

Sirenas

Hoy las playas amanacieron pobladas
de yacentes y fláxidas sirenas.
Miles de gráciles siluetas
de una punta a la otra de la costa
como dormidos y veteados mármoles,
brillantes y aceitosos.

Más de cerca se veían,
como roturas en viejos sacos,
su costados abiertos,
donde gusanos
a medio comer por gusanos muertos
caían en tóxica cascada.

Tristes sirenas empetroladas.

DHB

Prosa

Adagio

Sus alas eran dos abanicos cargados de flores espumosas batiéndose lentamente casi a ras del agua. El esporádico roce de sus patas con las ondas plateadas arrancaba explosiones diminutas de perlas fugaces.

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Humor

El culo ausente (soneto mentiroso)

Se puede amenazar sin disimulo
y anunciar en un título capcioso
un tema levemente escandaloso
como el que más arriba yo formulo.

Sin vergüenza, feliz, me congratulo
del soneto falaz con el que engroso
el bagaje ridículo y latoso
de las tantas sandeces que acumulo.

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Nubes a cuerda

Filosa realidad

El péndulo oscila
de un extremo al otro de la hipnosis
decapitando indiferencias
que
acostadas en hileras ordenadas
entregan la inercia de sus cuellos
a esa media luna de sonrisa centelleante

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Ocaso aplacó tus vapores agresivos
y una brisa a contramano
no alcanza a rizar tu epidermis aceitosa
cuyas lácteas lunecencias
ondulan, como boas ancestrales,
hacia un remoto origen de yemas optimistas.

Cinta de luto, aún más anochecida,
con una hebilla de plata que trae del recuerdo
orillas frescas y juncos estremecidos.

¡Pobrecito animal manso y apaleado!
En tu agónico reptar de pluviales movimientos
aún persiste la memoria del vergel y los jazmines.
Esta noche olvidás la ofensa suburbana
y brillás,
generosa guirnalda que se tiende

desde mi desazón al ojo ebúrneo
que nos mira discurrir conjuntamente
en un intento terco y obcecado
de mantener el cauce y la mirada.

Desde el puente,
tus reflejos de ameba iridiscente
estallan calmos, me dilatan, me contraen,
en un musical silencio de latidos apagados.

¡Contagiame la gracia
que, aún en los estertores subcutáneos de tu muerte,
le gritás a las ruinas fabriles de tu vera,
que, atónitas,
en su limbo lunar de grúas oxidadas,
no entienden (pobreza mineral)
que en tu lecho de barros venenosos
subyace el germen resistivo de tu vida!