Letras inútiles, confusas, desorientadas, puercas, escandalosas... necesarias

OrquideAlucinadA

mis pruebas

(bolsillo/mis pruebas)

Ejemplo de Tabbox

Poesía

La implacable

La implacable mano del día
deshace ya, como al pasar,
las polvorientas telarañas
que en su expectante vigilia tejió la noche.

Los pájaros pasan
sin detenerse a observar a ese perro que ladra.
Un avión se pierde en lo alto
como buscando los signos de la sabiduría.

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Prosa

Donde hay una necesidad hay un derecho


A raíz de un brevísimo posteo de un amigo se disparó un interesante debate sobre el valor o disvalor de algunas expresiones culturales. En este caso se trataba específicamente de la música, pero vale para todas las ramas del arte.

¿Hay arte de calidad y arte berreta?
¿Cómo se clasifican lo bueno y lo malo? (hablamos de arte)

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Humor

Animaladas I


Viendo pasar la existencia
desde mi cómoda hoja
no me perturba ni moja
esta húmeda presencia.
Ni de la labor la ausencia
me causa remordimiento.
No exagero ni le miento:
para mí no es el trabajo
dado que nunca me atrajo,
por lo tanto ni lo intento.

DHB

Nubes a cuerda

Cric crac

Haciendo chirriar sus engranajes
el pájaro mecánico
intenta el movimiento

como un otoño solar
se desprenden y planean
sus plumas de fuego

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Ocaso aplacó tus vapores agresivos
y una brisa a contramano
no alcanza a rizar tu epidermis aceitosa
cuyas lácteas lunecencias
ondulan, como boas ancestrales,
hacia un remoto origen de yemas optimistas.

Cinta de luto, aún más anochecida,
con una hebilla de plata que trae del recuerdo
orillas frescas y juncos estremecidos.

¡Pobrecito animal manso y apaleado!
En tu agónico reptar de pluviales movimientos
aún persiste la memoria del vergel y los jazmines.
Esta noche olvidás la ofensa suburbana
y brillás,
generosa guirnalda que se tiende

desde mi desazón al ojo ebúrneo
que nos mira discurrir conjuntamente
en un intento terco y obcecado
de mantener el cauce y la mirada.

Desde el puente,
tus reflejos de ameba iridiscente
estallan calmos, me dilatan, me contraen,
en un musical silencio de latidos apagados.

¡Contagiame la gracia
que, aún en los estertores subcutáneos de tu muerte,
le gritás a las ruinas fabriles de tu vera,
que, atónitas,
en su limbo lunar de grúas oxidadas,
no entienden (pobreza mineral)
que en tu lecho de barros venenosos
subyace el germen resistivo de tu vida!