Letras inútiles, confusas, desorientadas, puercas, escandalosas... necesarias

OrquideAlucinadA

mis pruebas

(bolsillo/mis pruebas)

Ejemplo de Tabbox

Poesía

Acaso

El pasto ha cubierto los caminos
ocultando todo rastro de memoria

Una hojarasca gris
polvo de recuerdos
arremolina vanamente sus intentos
y se aleja
sin cantos
sin adioses
en plumosas oleadas que se esfuman
tras la neblina gris del horizonte

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Prosa

Daimon


Conozco la sonrisa oculta del demonio, he jugado sus juegos, he jugado a ser él.

Comí como un viejo amigo de su plato de serpientes. Descubro sus secretos, analizo sus trampas, lo acompaño en sus sombrías travesías de horror.

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Humor

Diagnosis de una desgracia

Dos doctores novatos observaban
el andar vacilante de un anciano
- torcido y pesaroso aquél humano -
y, al vuelo, un diagnóstico intentaban.

- Que el ciático está malo - sentenciaban,
el primero, de su saber ufano,
y el segundo, haciendo contramano,
que era la osteoporosis. Y así estaban…

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Nubes a cuerda

Iris

El aro de fuego
gira lentamente
en la espesa brea

reflejos rojizos
brillan humedades
de muros oscuros

desde los rincones
la fosforescencia
de unos ojos verdes
duplican el aro
que rueda en la noche
sin tic-tacs
ni puertas.

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Ocaso aplacó tus vapores agresivos
y una brisa a contramano
no alcanza a rizar tu epidermis aceitosa
cuyas lácteas lunecencias
ondulan, como boas ancestrales,
hacia un remoto origen de yemas optimistas.

Cinta de luto, aún más anochecida,
con una hebilla de plata que trae del recuerdo
orillas frescas y juncos estremecidos.

¡Pobrecito animal manso y apaleado!
En tu agónico reptar de pluviales movimientos
aún persiste la memoria del vergel y los jazmines.
Esta noche olvidás la ofensa suburbana
y brillás,
generosa guirnalda que se tiende

desde mi desazón al ojo ebúrneo
que nos mira discurrir conjuntamente
en un intento terco y obcecado
de mantener el cauce y la mirada.

Desde el puente,
tus reflejos de ameba iridiscente
estallan calmos, me dilatan, me contraen,
en un musical silencio de latidos apagados.

¡Contagiame la gracia
que, aún en los estertores subcutáneos de tu muerte,
le gritás a las ruinas fabriles de tu vera,
que, atónitas,
en su limbo lunar de grúas oxidadas,
no entienden (pobreza mineral)
que en tu lecho de barros venenosos
subyace el germen resistivo de tu vida!