Letras inútiles, confusas, desorientadas, puercas, escandalosas... necesarias

OrquideAlucinadA

mis pruebas

(bolsillo/mis pruebas)

Ejemplo de Tabbox

Poesía

Sueño de Orquídea

En la axila áspera y rugosa
en las alturas
en la penumbra herida
húmeda y arbórea

en la esfera traslúcida de su belleza esquiva
solitaria delira lazos iridiscentes
torbellinos diminutos de galaxias
nebulosas y cometas
que sus permeables vasos
con un descaro inocente
innato
transfieren a sus pétalos
forzándonos al complejo ejercicio
de admirar la sencillez
a la tarea ardua
(y, por cierto, incomprensible)
de transformar lo puro
lo natural y simple
en complicados procesos
interpretativos
carne de sinapsis
destilado combustible de intelecto

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Prosa

Pequeñas y efímeras comuniones

El solitario es eso, no hay que ahondar mucho en el tema. Un ser retraído, esquivo, enquistado, con algunos brotes o ramificaciones que a veces lo conectan con los demás o con la realidad (la otra, ya que él tiene la propia), pero que no hacen a su esencia. Conexiones para no sentirse ajeno a todo, excluido, paria, o para una relación políticamente correcta que no ofenda al prójimo.

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Humor

Animaladas V


Acá vengo a presentarme
con mi trajecito e'gala.
No es lechuga, acelga o chala
ni uniforme de gendarme
lo qu'encima vine a echarme,
ej'azí verde mi cuero,
(aunque le parezca fiero)
también verde es mi vihuela
y, aunque tenga poca escuela,
soy lagarto guitarrero.

DHB

Nubes a cuerda

El vals de las conciencias globulares

Salto al pelotero cósmico y brillante
de las leves conciencias globulares
miles de esferas transparentes
blandas
que rebotan con movimientos suaves

dentro de cada una
ojos manos orejas expectantes
se divierten saltando por el aire

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Ocaso aplacó tus vapores agresivos
y una brisa a contramano
no alcanza a rizar tu epidermis aceitosa
cuyas lácteas lunecencias
ondulan, como boas ancestrales,
hacia un remoto origen de yemas optimistas.

Cinta de luto, aún más anochecida,
con una hebilla de plata que trae del recuerdo
orillas frescas y juncos estremecidos.

¡Pobrecito animal manso y apaleado!
En tu agónico reptar de pluviales movimientos
aún persiste la memoria del vergel y los jazmines.
Esta noche olvidás la ofensa suburbana
y brillás,
generosa guirnalda que se tiende

desde mi desazón al ojo ebúrneo
que nos mira discurrir conjuntamente
en un intento terco y obcecado
de mantener el cauce y la mirada.

Desde el puente,
tus reflejos de ameba iridiscente
estallan calmos, me dilatan, me contraen,
en un musical silencio de latidos apagados.

¡Contagiame la gracia
que, aún en los estertores subcutáneos de tu muerte,
le gritás a las ruinas fabriles de tu vera,
que, atónitas,
en su limbo lunar de grúas oxidadas,
no entienden (pobreza mineral)
que en tu lecho de barros venenosos
subyace el germen resistivo de tu vida!