La semilla del cobre
Ni la estrella polar
ni el oleaje bravo del pacífico
trajeron su simiente
no hubo pescadores perdidos
ni helada travesía.
Brotaron de la tierra
del hervidero húmedo y caliente
de las hojas descompuestas
de las estepas hostiles
y las áridas mesetas
como otros tantos prismas
cristalinos y salobres

