Letras inútiles, confusas, desorientadas, puercas, escandalosas... necesarias

OrquideAlucinadA

mis pruebas

(bolsillo/mis pruebas)

Ejemplo de Tabbox

Poesía

Silla a la luz de la ventana


La silla enmudece
bajo la cuadrícula del haz de la ventana.
Miríadas de duendes
en caótico orbitar de centellas diminutas,
como una desmembrada danza de diamantes,
intentan seducir su estático silencio
para desentrañar,
de a poco,
pero con la impudicia microscópica
e inevitable del polvo,
su nudo de secretos.

Silla,
ventana
y polvo iridisado:
trilogía semántica,
triángulo de implicancias,
recuerdos encriptados.

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Prosa

Ranita con alma

A veces uno se relaciona con los elementos más insospechados, más inesperados, más insólitos y/o más inverosímiles.

Hay personas que establecen una relación fuerte con sus mascotas y a sus allegados puede parecerles (lo he escuchado) patético: “¿Por qué no adopta un niño/a? ¿Por qué no hace docencia? ¿Por qué no participa en una organización social?” Por qué, por qué, por qué… Porque muchos han SUFRIDO los contactos con otras personas y les resulta más fácil, más seguro, más duradero un animalito ¡déjenlos ser!

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Humor

Animaladas I


Viendo pasar la existencia
desde mi cómoda hoja
no me perturba ni moja
esta húmeda presencia.
Ni de la labor la ausencia
me causa remordimiento.
No exagero ni le miento:
para mí no es el trabajo
dado que nunca me atrajo,
por lo tanto ni lo intento.

DHB

Nubes a cuerda

Filosa realidad

El péndulo oscila
de un extremo al otro de la hipnosis
decapitando indiferencias
que
acostadas en hileras ordenadas
entregan la inercia de sus cuellos
a esa media luna de sonrisa centelleante

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Ocaso aplacó tus vapores agresivos
y una brisa a contramano
no alcanza a rizar tu epidermis aceitosa
cuyas lácteas lunecencias
ondulan, como boas ancestrales,
hacia un remoto origen de yemas optimistas.

Cinta de luto, aún más anochecida,
con una hebilla de plata que trae del recuerdo
orillas frescas y juncos estremecidos.

¡Pobrecito animal manso y apaleado!
En tu agónico reptar de pluviales movimientos
aún persiste la memoria del vergel y los jazmines.
Esta noche olvidás la ofensa suburbana
y brillás,
generosa guirnalda que se tiende

desde mi desazón al ojo ebúrneo
que nos mira discurrir conjuntamente
en un intento terco y obcecado
de mantener el cauce y la mirada.

Desde el puente,
tus reflejos de ameba iridiscente
estallan calmos, me dilatan, me contraen,
en un musical silencio de latidos apagados.

¡Contagiame la gracia
que, aún en los estertores subcutáneos de tu muerte,
le gritás a las ruinas fabriles de tu vera,
que, atónitas,
en su limbo lunar de grúas oxidadas,
no entienden (pobreza mineral)
que en tu lecho de barros venenosos
subyace el germen resistivo de tu vida!