Letras inútiles, confusas, desorientadas, puercas, escandalosas... necesarias

OrquideAlucinadA

mis pruebas

(bolsillo/mis pruebas)

Ejemplo de Tabbox

Poesía

Sirenas

Hoy las playas amanacieron pobladas
de yacentes y fláxidas sirenas.
Miles de gráciles siluetas
de una punta a la otra de la costa
como dormidos y veteados mármoles,
brillantes y aceitosos.

Más de cerca se veían,
como roturas en viejos sacos,
su costados abiertos,
donde gusanos
a medio comer por gusanos muertos
caían en tóxica cascada.

Tristes sirenas empetroladas.

DHB

Prosa

La belleza, esa sutil subversiva

… o cómo puede o no cambiar la realidad.

Amamos de la belleza lo que en ella vemos de nosotros mismos. Lo sé: no es una idea nueva, pero en estos tiempos tan aplanados, tan avasallados por conceptos como utilidad, riesgo, costo-beneficio, y demás límites que nos impone la “adultez”, vale la pena recordarnos como seres capaces de crear, apreciar, vivir belleza, no sólo en sentido estético (asumo como belleza todo lo que enriquece: conocimiento, bondad, respeto), sino como alimento, como disparador intelectual y sensitivo.

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Humor

Animaladas III


Acá estoy, acicalando
este cuerpito gentil
que en noviembre o en abril
a las chinas suspirando
siempre las anda dejando.
Al bailongo yo galopo
sabiendo que algún piropo
a las damas les fomento.
Con permiso, me presento:
yo soy LA LLAMA CON JOPO.

DHB

Nubes a cuerda

Iris

El aro de fuego
gira lentamente
en la espesa brea

reflejos rojizos
brillan humedades
de muros oscuros

desde los rincones
la fosforescencia
de unos ojos verdes
duplican el aro
que rueda en la noche
sin tic-tacs
ni puertas.

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Ocaso aplacó tus vapores agresivos
y una brisa a contramano
no alcanza a rizar tu epidermis aceitosa
cuyas lácteas lunecencias
ondulan, como boas ancestrales,
hacia un remoto origen de yemas optimistas.

Cinta de luto, aún más anochecida,
con una hebilla de plata que trae del recuerdo
orillas frescas y juncos estremecidos.

¡Pobrecito animal manso y apaleado!
En tu agónico reptar de pluviales movimientos
aún persiste la memoria del vergel y los jazmines.
Esta noche olvidás la ofensa suburbana
y brillás,
generosa guirnalda que se tiende

desde mi desazón al ojo ebúrneo
que nos mira discurrir conjuntamente
en un intento terco y obcecado
de mantener el cauce y la mirada.

Desde el puente,
tus reflejos de ameba iridiscente
estallan calmos, me dilatan, me contraen,
en un musical silencio de latidos apagados.

¡Contagiame la gracia
que, aún en los estertores subcutáneos de tu muerte,
le gritás a las ruinas fabriles de tu vera,
que, atónitas,
en su limbo lunar de grúas oxidadas,
no entienden (pobreza mineral)
que en tu lecho de barros venenosos
subyace el germen resistivo de tu vida!