Secciones

La noche se abulta suavemente
como abulta sus sábanas
aquel que yace su plácido desvelo.
Una dulce modorra
dulce y tibia como una lengua amante
empapa la piel asfáltica y brillante
de la ciudad latente y subterránea
A veces mis pupilas se di(s)latan
tanto que empiezo a ver cosas extrañas:
seres pequeños dentro de la gente,
peludos, arrugados, de afilados dientes,
de bocas abiertas y lenguas babeantes.
Son como parásitos que, alternadamente,
se ocultan, se muestran,
hacen sus maldades y desaparecen.
Ya tomé mi ración de enredaderas
he vestido mi traje de helechos voluptuosos
y caminé descalzo por el pasto.
He reído y llorado
hasta renovar mi sangre rancia.
Respiré el aire quemante de las furias
y los helados vapores de la indiferencia
hasta encallecer mis ávidos pulmones.
Agitan los sueños
sus (im)batibles panderetas
azuzando insomnios y delirios.
Chirriando soledades
ignotos mundos en espera
transitan sus carriles oxidados.
No es muy fácil quitarse de uno mismo.
Hay un viejo atavismo en nuestros cuerpos
que pugna por quedarse
se niega a trascender a otras instancias
donde el hambre
la muerte
el sexo
los recuerdos
y todos los imanes
- con sus contradicciones -
que nos pegan si piedad a este retazo
de materia y de tiempo
no gobiernen nuestras ansias.
Excepto donde se indique lo contrario, el contenido de este wiki esta bajo la siguiente licencia: CC Attribution-Share Alike 4.0 InternationalLetras inútiles, confusas, desorientadas, puercas, escandalosas… necesarias para quien las profiriera