Letras inútiles, confusas, desorientadas, puercas, escandalosas... necesarias

OrquideAlucinadA

mis pruebas

(bolsillo/mis pruebas)

Ejemplo de Tabbox

Poesía

Arcanomancia

Nos miramos a luz y a contraluz
hurgamos nuestras entrañas
centrifugamos las ideas
para analizar sus sedimentos

nos revolvemos
nos desmenuzamos
cocemos nuestras heces
en nuestras propias lágrimas
espectrografiamos los versos
que en la borra de la sangre
huérfanos quedaron

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Prosa

Daimon


Conozco la sonrisa oculta del demonio, he jugado sus juegos, he jugado a ser él.

Comí como un viejo amigo de su plato de serpientes. Descubro sus secretos, analizo sus trampas, lo acompaño en sus sombrías travesías de horror.

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Humor

De vez en cuando la saco a pasear

Sola
de pie en un vaso
cubierta por un polvo cómplice
demostrativo y delator
olvidada como una rosa de amores contrariados
casi seca como una triste bestia desangrada
herida
despechada
casi abandonada

mi lapicera planea el asesinato
de mi computadora.

DHB

Nubes a cuerda

Sistema paltario

Suelta el vibráfono sus gotas
como paltas flotando en el ámbar de la tarde

giran y derivan
al influjo de un viento de melaza

las plumas doradas de la piel del día
aletean interyectando sus púas
en la carne pastosa de esas ojivas de olivácea redondez
carne de verde ansia tropical

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Ocaso aplacó tus vapores agresivos
y una brisa a contramano
no alcanza a rizar tu epidermis aceitosa
cuyas lácteas lunecencias
ondulan, como boas ancestrales,
hacia un remoto origen de yemas optimistas.

Cinta de luto, aún más anochecida,
con una hebilla de plata que trae del recuerdo
orillas frescas y juncos estremecidos.

¡Pobrecito animal manso y apaleado!
En tu agónico reptar de pluviales movimientos
aún persiste la memoria del vergel y los jazmines.
Esta noche olvidás la ofensa suburbana
y brillás,
generosa guirnalda que se tiende

desde mi desazón al ojo ebúrneo
que nos mira discurrir conjuntamente
en un intento terco y obcecado
de mantener el cauce y la mirada.

Desde el puente,
tus reflejos de ameba iridiscente
estallan calmos, me dilatan, me contraen,
en un musical silencio de latidos apagados.

¡Contagiame la gracia
que, aún en los estertores subcutáneos de tu muerte,
le gritás a las ruinas fabriles de tu vera,
que, atónitas,
en su limbo lunar de grúas oxidadas,
no entienden (pobreza mineral)
que en tu lecho de barros venenosos
subyace el germen resistivo de tu vida!