Letras inútiles, confusas, desorientadas, puercas, escandalosas... necesarias

OrquideAlucinadA

mis pruebas

(bolsillo/mis pruebas)

Ejemplo de Tabbox

Poesía

Sin silencios

Mis dedos conversos
paganos de todas las creencias ajenas a tu nombre
cierran sobre el templo reverberante de tu boca
con candados de versos húmedos y tibios
un silencio apócrifo de estrellas
que filtra entre las diminutas grietas de mi piel
el susurro apagado de tu voz
melodía de púlsares remotos
que arrastran en su deriva intermitente de atracciones
las esporas latentes de todas mis sonrisas.

DHB

Prosa

Ranita con alma

A veces uno se relaciona con los elementos más insospechados, más inesperados, más insólitos y/o más inverosímiles.

Hay personas que establecen una relación fuerte con sus mascotas y a sus allegados puede parecerles (lo he escuchado) patético: “¿Por qué no adopta un niño/a? ¿Por qué no hace docencia? ¿Por qué no participa en una organización social?” Por qué, por qué, por qué… Porque muchos han SUFRIDO los contactos con otras personas y les resulta más fácil, más seguro, más duradero un animalito ¡déjenlos ser!

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Humor

El llamado (soneto klingon)

Kotrümoj radelpah no shef okêlta,
shuma flitz ehm, gatjö kimma troqntèh.
Gashtebõ no Kotrümoj repentnèh,
oshåba melt hojghnæ güo mika shteltha.

Jõs kummèlit orpah mijshûma hêntah
¡Gozke! ¡Gozke! Jyrim gne Tule tek,
shum kimmatö Kotrümoj tolunec
ajtañe melt joctè ny kasu jëlta.

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Nubes a cuerda

Semidespierto

El pájaro de oro
de líneas gráciles y furia decidida
ataca la esfera donde un árbol
en su breve planicie verde y acotada
flota sobre un océano diminuto y acerado

Allí la daga de un pez ensimismado
me observa en silencio
obviamente

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Ocaso aplacó tus vapores agresivos
y una brisa a contramano
no alcanza a rizar tu epidermis aceitosa
cuyas lácteas lunecencias
ondulan, como boas ancestrales,
hacia un remoto origen de yemas optimistas.

Cinta de luto, aún más anochecida,
con una hebilla de plata que trae del recuerdo
orillas frescas y juncos estremecidos.

¡Pobrecito animal manso y apaleado!
En tu agónico reptar de pluviales movimientos
aún persiste la memoria del vergel y los jazmines.
Esta noche olvidás la ofensa suburbana
y brillás,
generosa guirnalda que se tiende

desde mi desazón al ojo ebúrneo
que nos mira discurrir conjuntamente
en un intento terco y obcecado
de mantener el cauce y la mirada.

Desde el puente,
tus reflejos de ameba iridiscente
estallan calmos, me dilatan, me contraen,
en un musical silencio de latidos apagados.

¡Contagiame la gracia
que, aún en los estertores subcutáneos de tu muerte,
le gritás a las ruinas fabriles de tu vera,
que, atónitas,
en su limbo lunar de grúas oxidadas,
no entienden (pobreza mineral)
que en tu lecho de barros venenosos
subyace el germen resistivo de tu vida!