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El pájaro se hizo luz en la mañana,
robándole al sol su rayo voluptuoso
para convertirlo en espada vencedora
de la monotonía azul de las alturas.
Se elevó en curva amenaza
e hirió al cielo de un tajo florecido,
cuyo vientre gozosamente abierto
vació su entraña de irisados cantos.
Y el trino aguerrido de su aurora
enmudeció las penas e iluminó los campos.
— DHB
Andando en el jardín de las esferas
los ojos sólo ven deformidades
sus límpidas y bellas transparencias
engañan
tergiversan las verdades
Su floración se alza en sus pedúnculos
como racimos gráciles
inocuos
como globos de risas infantiles
como ofrendas de amor a nuestros ojos
Suspiró el bosque adormecido
su nube matutina de alas soñolientas
de trinos escondidos
perlaba sus hojas
la condensación nocturna del deseo
que ya goteaba redondos sortilegios
sobre la alfombra ansiosa de bestias y de cuentos
un bautismo de oro
renovaba su silvestre majestad
removiendo el tul de brumas protectoras
¡NO!
Hoy no te acerques a mí
soy una tea tóxica y oscura
cuyos humos consumen el oxígeno del alma
una tea ponzoñosa
en el limbo comburente de los días
que libera barros venenosos
al más leve contacto
Ya no vienen a acosarme las visiones
como alegres asaltantes de caminos
para despojarme de costras agresivas
de tóxicos efluvios
de penas esporádicas
no susurran en mi oído sus salmos misteriosos
ni pintan sus frisos y murales
en la cúpula interna de mi cráneo
Letras inútiles, confusas, desorientadas, puercas, escandalosas… necesarias para quien las profiriera